El silencio en el departamento de lujo fue roto por el suave zumbido del teléfono celular de Annie, quien se encontraba en el Penthouse, a punto de prepararle el desayuno a Ian. Al ver la pantalla, el corazón le dio un vuelco brutal. Era su madre.
Habían pasado unos pocos días desde aquella desastrosa noche, pero para Annie, la separación y el silencio de Victoria se habían sentido como una auténtica eternidad. Con las manos temblorosas, deslizó el dedo y contestó, casi conteniendo la respiraci