Ian había decidido adelantarse. Con la excusa de necesitar tomar un poco de aire y darle a madre e hija un momento a solas, bajó al estacionamiento, dejando a Annie en el departamento.
Annie se quedó un rato más con su madre, acomodándole las mantas y preparándose para despedirse. Muy en el fondo, la culpa aún le picaba, y sentía la necesidad imperiosa de compensar el tiempo perdido y el engaño.
—Mamá... realmente quiero quedarme contigo esta noche. Me quedaré a cuidarte —ofreció Annie, sentánd