El atardecer se filtraba por los ventanales del Penthouse, Ian estaba a horas de volver, y Annie sentía un revoloteo de mariposas furiosas en la boca del estómago. Cada vez que pasaba frente al espejo, una sonrisita involuntaria se escapaba de sus labios, para desaparecer inmediatamente bajo una ola de inseguridad.
Había vaciado medio armario sobre la cama. ¿Demasiado formal? ¿Demasiado casual? ¿Se verá como un intento desesperado de llamar su atención? Annie se sentía asfixiada por su propia i