La noche tras el restaurante había dejado una estela de suavidad en el aire del Penthouse. Cuando Annie tomó la mano de Ian y le pidió que durmieran juntos, el gesto resonó en el pecho del hombre como una victoria mucho más dulce que cualquier cierre de contrato millonario. Sin embargo, al llegar a la habitación, la realidad de sus heridas y sus miedos creó un abismo silencioso entre ambos.
Fue Annie quien, rompiendo la tensión, trajo a colación el nombre que los perseguía:
—¿Qué pasará con Val