Liana iba de camino a las cocinas de la manada, era tarde en la noche, no podía dormir y el sanador le había dicho que una infusión de raíz de montaña ayudaba con el insomnio.
Ella no planeaba escuchar algo, pero el nombre de Roth la detuvo.
Eran dos voces de hombres que se escuchaban en el corredor que doblaba a la izquierda, ellos hablaban bajo, con el tono de quien cree que la oscuridad lo vuelve invisibles.
Liana no pudo evitarlo, se pegó a la pared y escuchó todo.
— El acuerdo sigue en p