Lyra esperó hasta estar segura de que el campamento estuvo completamente en silencio, que no hubiera nadie más deslizándose en la oscuridad, que no hubiera nadie observando o escuchando.
Ella esperó hasta que el fuego se convirtió en brasas, hasta que los turnos de guardia se acomodaron y los pasos de Roth dejaron de escucharse cerca de su carpa y fue solo entonces, que ella fue a buscar a Leo.
Él estaba despierto, como siempre, como si la esperara, sentado fuera de su carpa con la espalda cont