— ¿Dayana?, no puede ser… — Comentó Albert incrédulo. — Ella era la antigua jefa de la empresa, no le hubiera convenido que quebrara, además, ha demostrado ser muy diligente, responsable y trabajadora…
— No la conoces, Albert… — Lo interrumpió Megan.
— ¿Qué?
— Quizás el plan no es que las empresas de tu familia quiebre, porque a pesar de la fuga de inversionistas, hasta donde sé, ninguna de sus empresas ha estado en peligro de quebrar… No lo sé, aún no entiendo las razones de esas personas.