Durante la cena no hubo mucha conversación, el silencio era cómodo para ambos, quienes parecían ya comunicarse a través de sus ojos, con miradas llenas de amor, felicidad, satisfacción y deseo.
La cena terminó y Albert acompañó a Megan a la orilla del balcón, desde donde podían ver toda la propiedad y sus alrededores.
De pronto, en medio de la oscuridad, él se agachó, dejando a Megan confundida y emocionada al mismo tiempo, la verdad no se esperaba esto.
— Megan, cielo… He intentado hacer es