— April, hija… — Megan se separó de la niña, una vez estuvieron a solas en su habitación, April ya estaba derramando lágrimas. — Cariño, por favor, pensé que tú querías que Albert fuese tu padre…
— Sí, pero, pero, porque… Pensé que era bueno… Y él no… — Comenzó a gimotear la niña.
— ¿Cómo no?, claro que es muy bueno, él te quiere… Nos quiere a las dos… — Le murmuró Megan.
— Mami, tú dijiste que… Él… Él se fue a trabajar… Y algo malo le pasó… Por eso no vino más… Pero no tenía nada malo… No v