POV Alexandra
El lunes llegó con esa crueldad particular que tienen, entre al edificio de Vilmort Enterprises con la espalda recta y el mentón en alto, porque esas eran las dos únicas cosas que no me podían quitar en los días en que todo lo demás fallaba. El ascensor subió en silencio. Saludé a Miguel con normalidad, me senté en mi escritorio y abrí los archivos pendientes con la concentración de alguien que necesita que los números tapen el ruido interior.
Todo era normal, hasta que escuché sus