POV Alexandra
Salí de esa reunión con el corazón funcionando a un ritmo que no le correspondía a un lunes de trabajo, me dije que era indignación, que era la sorpresa, cualquier cosa que sonara razonable mientras cruzaba el pasillo de vuelta.
Damián Varela, en la empresa, en el mismo piso donde trabajaba.
Llegué a mi escritorio, las flores seguían ahí, con la nota guardada en el cajón. Las miré un segundo y algo se acomodó en mi cabeza.
Las flores. La nota sin firma. Y Damián apareciendo al día