La puerta de cristal de la boutique se abrió, no por la mano de Alina, sino por la intervención apresurada del guardia de la tienda, quien se apartó con reverencia para dejar pasar a la tormenta que salía de su establecimiento.
Alina Korályova cruzó el umbral y el cambio de atmósfera fue inmediato.
Si adentro reinaba el caos controlado del lujo y el consumismo, afuera, en los pasillos de mármol del centro comercial de Santa Fe, reinaba una tensión militar absoluta. La "niña rica" caprichosa que