El hangar privado de Acapulco seguía vibrando con la energía residual de la propuesta de matrimonio, pero la maquinaria de Yago del Castillo nunca se detenía. Mientras Yago y Nant tomaban asiento momentáneamente en una sala de espera VIP al pie de la pista, Carlos ejecutaba la última maniobra logística de la noche.
Con una precisión quirúrgica, el chofer condujo la camioneta blindada hacia la rampa trasera del "Celestia 777". El vehículo, una bestia de varias toneladas, desapareció en la bóveda