El sollozo de Belém se ahogó contra el hombro de Aria. La puerta de la habitación se cerró, y el débil sonido de Javier tarareando una melodía mientras bajaba las escaleras para cenar se desvaneció, dejando a las hermanas de nuevo en la burbuja de su doloroso secreto. La máscara de la "buena esposa" se había desprendido tan rápido como se había puesto.
Aria acarició el cabello húmedo de Belém y esperó a que la respiración de su hermana se regularizara. Sabía que la confesión sobre CIRSA y King