La mañana siguiente, Belém se levantó con el sol de Veracruz, pero sin la tranquilidad que usualmente le traía. El aire salado y húmedo, que antes la llenaba de energía, ahora se sentía pesado, opresivo. Se preparó para ir al despacho, cada movimiento mecánico, su mente atrapada en un bucle de ansiedad. Desde la llamada del día anterior, su cabeza no dejaba de pensar en lo que iba a decir, lo que iba a suceder cuando se enfrentara al Licenciado King.
Lo único que la mantenía anclada, evitando q