La risa burlona de Belém se ahogó en el silencio de la casa. Un silencio que no solo era físico, sino también emocional. Se dio cuenta de que estaba sola, sola en un mundo digital en el que, al principio, solo estaban Yago y ella. Las pantallas que la rodeaban eran un reflejo de su derrota. Los monitores que mostraban la tendencia alcista de las acciones de CIRSA no eran solo una burla de su venganza, sino también un recordatorio constante de su soledad. Era el juego de la bolsa, un mundo que é