Al día siguiente, el sol de Puebla se sentía menos acogedor para Nant. La resaca emocional de la noche anterior, con los gritos de Clara y Daniel resonando aún en su cabeza y el llanto de Emilia en el baño, era pesada. Yago, quien, tras la tensa confrontación y la sorprendente cena con su padre Ludwig la noche anterior, había pernoctado en el Club Residencial El Refugio, se había presentado temprano en casa de Nant. Su mirada, aunque cargada con el peso de sus propias batallas familiares, estab