Después de las intensas revelaciones y las estrategias delineadas en las sombras de la discreta conversación, la cena en la mesa de los Castillo adoptó un ritmo más convencional, casi como si se tratara de una reunión social común. Los platos fuertes, ya presentes en la mesa y habiendo sido consumidos por los hermanos Castillo, Nant y Eunice, estaban a punto de ser retirados por el mesero con su eficiencia habitual. El aroma tentador de los manjares principales aún persistía ligeramente en el a