Joren estaba enfrascado en el proceso de pagar la abultada cuenta de la cena, una de sus primeras responsabilidades como flamante jefe legal de CIRSA. El mesero, con una terminal inalámbrica, esperaba pacientemente mientras Joren insertaba la tarjeta.
Fue en ese momento que Nant interrumpió, su voz clara y llena de una emoción contenida. Se dirigió a todos en la mesa, pero su mirada se posó principalmente en Yago, una mezcla de nerviosismo y anticipación en sus ojos.
—Hoy… hoy compré algo para