Mientras la casa de Nant era un foco de tensión familiar y transformaciones de moda, en otra parte de Puebla, Joren se movía con una determinación silenciosa, preparándose para la misma cena que Yago había orquestado. La llamada de Yago, solicitando un acompañante para evitar que la reunión pareciera puramente de negocios, había sido una oportunidad que Joren no pensaba desaprovechar. Su mente, sin dudarlo, se había dirigido a Eunice.
Joren, consciente de la urgencia, pero también de la necesid