El abrazo de Eunice, que había comenzado como un refugio, ahora se había transformado en un espejo, reflejando las profundas inseguridades y dilemas de Joren. Las palabras de ella, cargadas de una verdad incómoda, calaron hondo. Joren se quedó callado, su mente sumida en la reflexión. Se sentía reflexivo y pensativo, sopesando la ambición que lo impulsaba contra la advertencia de su amada. La oferta de Yago prometía un poder inmenso, un reconocimiento que su familia jamás le había brindado, per