Miranda decidió contestar la llamada. Hizo una señal a Vera, quien entendió de inmediato que necesitaba espacio y se quedó sentada en una banca cercana, observándola con preocupación. Miranda se alejó unos pasos, buscando un rincón bajo la sombra de un árbol para tener un mínimo de privacidad.
—¿Mamá? —dijo al descolgar, tratando de mantener la voz neutral—. Ahora que me estás llamando, ¿qué es lo que necesitas? ¿Está pasando algo?
Intentaba mantener la calma, pero la respuesta al otro lado f