Miranda estaba sentada en el tocador, peinando su cabello con movimientos lentos y meditativos. Su rostro reflejaba la seriedad que había adoptado desde hacía semanas; la misma rigidez que había usado para soportar la "ley del hielo" autoimpuesta por Alec. Seguía molesta por las palabras duras que él le había dicho en el pasillo, sintiéndose no solo despreciada, sino también juzgada por su preocupación maternal.
De repente, la puerta de la habitación principal se abrió. Miranda levantó la vist