El sol del anochecer proyectaba un tinte dorado sobre la bulliciosa calle. Jaden caminaba con las manos en los bolsillos, el cuello de su chaqueta negra levantado mientras una brisa suave pasaba por allí. Su paso era relajado, demasiado relajado para notar la pequeña figura que se abalanzaba hacia él desde la multitud.
—¡Hermano! —sonó una voz familiar.
Se dio la vuelta justo a tiempo para que Julie se abalanzara sobre él en un abrazo que era más bien un empujón. Sus cejas estaban fruncidas de