Hannah intervino, haciendo sonar sus tacones con fuerza contra el piso al interponerse entre Alex y la chica a la que él estaba acorralando.
—Señor Rivers, creo que hay un malentendido —dijo con calma, aunque su voz mostraba firmeza—. Esta chica no parece una de sus fans. Déjelo pasar.
Alex Rivers le desagradaba; lo consideraba un tipo arrogante e inaguantable, pero su abuelo había arreglado esa “conexión” con la esperanza de elevar el estatus de la familia.
Alex era un nombre en ascenso en el