La luna llena brillaba sobre Cuarto Creciente, bañando el bosque con una luz plateada.
Era una noche tranquila.
Demasiado tranquila.
Y esa falsa calma era lo que preocupaba a Raiden.
Desde la cima de la colina, el alfa observaba los límites del territorio, con los sentidos alerta.
Dentro de él, Fenrir gruñó en advertencia.
Fenrir:
“Algo no está bien.”
Raiden no respondió, pero sintió cómo su lobo se tensaba, preparándose para lo que venía.
Porque lo sabía.
El enemigo estaba c