El aire en Cuarto Creciente estaba cargado de una tensión silenciosa. Los días habían pasado desde el encuentro en el claro del río, pero Laila y Amir apenas se hablaban.
Los guerreros lo notaban.
Los ancianos lo sentían.
Pero nadie se atrevía a mencionarlo.
Nadie… excepto Aria y Raiden.
Desde la entrada de la cabaña principal, Aria miraba a Laila sentada junto al río.
Su hija adoptiva tenía los hombros caídos, los ojos fijos en el agua, como si buscara respuestas en la corriente.
Dentro de Ari