El tiempo había pasado como un río inquebrantable, llevándose consigo las sombras del pasado y dejando en su lugar una nueva era.
Bajo el resplandor de la luna, el territorio de Cuarto Creciente y la Luna Oscura se había convertido en un hogar próspero, fuerte y unido.
Por primera vez en la historia, dos manadas coexistían en armonía, lideradas por la misma sangre, el mismo vínculo, el mismo amor.
Un Nuevo Amanecer
Desde la cima de la colina más alta, una figura observaba el horizonte, donde el