El aire se volvió denso, cargado de tensión y asombro. Los gritos de la batalla se desvanecieron momentáneamente cuando él apareció. Laila sintió que el suelo se desmoronaba bajo sus pies. No podía ser. No él.
El traidor que avanzaba hacia Kael, con la mirada fría y determinada, era Eryk. El guerrero en quien todos confiaban. El hombre que había protegido a la manada durante años. El lobo que, hasta ese momento, era uno de los suyos.
Laila sintió que el aire le faltaba. Nyra rugió dentro de ell