El aire ardía con energía,la tierra vibraba bajo sus pies, y la luna brillaba con un fulgor carmesí
que hacía que toda la batalla se detuviera.
Los guerreros de ambas manadas habían dejado de pelear, sus miradas fijas en Laila y Kael, quienes se enfrentaban en el centro del campo de batalla.
Los ojos de Laila resplandecían con un tono rojizo,
su cuerpo irradiaba poder puro, y la marca en su piel palpitaba como un fuego vivo.
Kael gruñó, sintiendo el cambio en la energía a su alrededor.
Por prim