Capítulo Ochenta y Seis. Bajo el mismo fuego.
La sala del consejo aún olía a humo.
Velas derramaban cera sobre la piedra agrietada; planos del territorio, marcas de rutas, nombres escritos con tinta temblorosa… y en el centro, un solo trono, de piedra y plata.
Rowan estaba sentado allí, pero no como un rey que mira desde arriba.
Su mirada estaba clavada en Lyra.
Ella estaba de pie, con la luna reflejada en su cabello oscuro, el vestido aún manchado por la batalla. Y aun así, parecía brillar má