Capítulo Setenta y Cinco. Bajo la ceniza
El silencio tras la batalla era un silencio roto.
No por los muros caídos ni por las grietas en el suelo… sino por el temblor que quedaba en cada respiración.
Rowan, aún sangrando, ayudó a Kael a ponerse en pie.
El contacto entre ellos fue torpe, pesado, pero real. Dos hermanos que se habían herido… y que se habían salvado.
Lyra los miró a ambos, con el corazón desbordado de algo que no sabía si era alivio o miedo a lo que vendría.
Morgana se apartó un p