Capítulo siete. Devuélveme a mi mamá.
Rowan ya no podía ignorar el conflicto que lo corroía por dentro. No lograba sacarse la imagen de Lyra huyendo, ni la expresión de Kael cuando se quedó solo junto al fuego. Algo oscuro se removía en sus entrañas. No confiaba en ella. Y al mismo tiempo, tampoco podía dejar de pensar en ella.
Esa contradicción lo estaba consumiendo.
No buscó el permiso de nadie. Solo se llevó un caballo, su arco, y se internó en las colinas boscosas que rodeaban el castillo.