Capítulo Cincuenta y Siete. La sangre quiere venganza
La mañana llegó, pero Lyra no se levantó de inmediato.
Tenía el cabello enredado, una mano aferrada a la manta y a un dragóncito dormido que respiraba contra su pecho. Liam murmuraba cosas incomprensibles entre sueños. Una de sus manitas se aferraba a la tela de su vestido como si aún protegiera a la princesa de los lobos malos.
No quiso moverse. No quería soltar esa paz que parecía tan frágil.
Pero alguien tocó la puerta. Su aroma llegó ant