Capítulo Cincuenta y Seis. La princesa y los lobos malos.
El sol no se dignó a salir del todo esa mañana. Una neblina pesada cubría las torres del castillo, como si el día mismo dudara en avanzar.
Sin embargo, en una habitación iluminada por una lámpara de aceite y el eco de risas pequeñas, el pequeño Liam decidió que el mundo necesitaba más color.
—¡Hoy voy a ser un dragón que canta! —anunció, envuelto en una manta roja que arrastraba por el suelo como una capa real.
Ewan lo miraba desde la p