Capítulo Cincuenta y Cinco. Cómo arrebatar un destino.
La tormenta no cesó.
Afuera, los árboles del Bosque Umbrío se mecían como si algo los agitara desde abajo, desde las raíces. Las nubes negras parecían más densas sobre el castillo que sobre el resto del reino, y algunos susurraban que no era casualidad. La luna llena apenas se dejaba ver entre las cortinas de agua. Era una noche maldita.
En la torre oeste, Solene caminaba de un lado a otro, incapaz de conciliar el sueño. Su instinto la mant