Capítulo Cincuenta y Cuatro. Tatuado en la piel.
Lyra no dormía.
La lluvia golpeaba con furia los ventanales de su habitación, y cada trueno parecía resonar en su pecho como si reclamara algo que no sabía que había perdido. La noche era densa, espesa como alquitrán, pero no por eso silenciosa. La tormenta traía consigo ecos de memorias que no eran suyas… y sin embargo, dolían como si lo fueran.
Se acercó al espejo. No al grande, el que usaba para trenzar su cabello, sino al pequeño de cobre bru