Capítulo cuarenta y tres. Una familia de tres y el hueco en el pech0.
La mañana se había teñido de una calma tensa. El castillo no había despertado del todo, pero la noticia ya era un eco vibrante que se expandía por los pasillos: Lyra era Serena. Y Liam, el pequeño que corría por los jardines con su espada de madera, no era otro que el hijo del Alfa Kael.
Pero si alguien no parecía impactado por esa revelación era precisamente Lyra. Sentada en un banco de piedra bajo la sombra de un sauce,