Capítulo diecisiete: Las sombras también arden.
El pasillo estaba en silencio, pero no en paz. Las paredes de piedra del ala norte del castillo absorbían los murmullos que Lyra creía haber dejado atrás en el salón, donde Kael y Rowan se miraban como dos fuegos enfrentados a punto de encender un bosque.
Con Liam dormido sobre su hombro, respirando con esa dulzura que partía el alma, Lyra caminaba de regreso a sus aposentos, sin saber si temblaba por el frío de la noche o por lo que acababa de oc