Capítulo cien. Una tregua entre lobos
El cielo del glaciar había comenzado a tornarse púrpura cuando Rowan volvió a arrodillarse junto al fuego. El hielo ya no parecía amenazante, y el silencio se sentía menos como una condena y más como una respiración contenida. Liam estaba despierto, envuelto en una manta entre Lyra y Solene. El niño lo miraba con una mezcla de timidez y asombro.
—¿Te dolió? —preguntó en voz baja.
Rowan le ofreció una sonrisa que aún sangraba por las comisuras.
—Un poco. Per