Capítulo noventa y nueve. Dentro del espejo
El viento ya no ululaba como antes.
Después del hechizo, el glaciar había quedado en un extraño silencio, como si el aire mismo se negara a quebrar el equilibrio precario recién alcanzado. Rowan no se movió del sitio donde había caído. Sentía la sangre secarse en su pecho y el corazón latir como un tambor cansado.
Pero no se permitiría descansar.
—¿A dónde vas? —preguntó Lyra, cuando lo vio ponerse de pie.
Rowan la miró sin apartar la mirada de la gri