Mundo ficciónIniciar sesiónLyric había pasado su vida siendo odiada. La humillaban por la cicatriz que marcaba su cara y la despreciaba todo el mundo, incluido su propio compañero. Siempre le dijeron que era fea. Su compañero solo la mantuvo a su lado para ganar territorio, y en cuanto consiguió lo que quería, la rechazó, dejándola destrozada y sola. Entonces, lo conoció. El primero que la llamó hermosa. El primero que le enseñó lo que se sentía ser amada. Fue solo una noche, pero lo cambió todo. Para Lyric, él fue un santo, un salvador. Para él, ella fue la única que lo había hecho venirse al hacer el amor; un problema con el que llevaba años lidiando. Lyric pensó que su vida por fin sería diferente, pero, como todos los demás, él le mintió. Y cuando descubrió quién era en realidad, se dio cuenta de que no solo era peligroso, sino que era la clase de sujeto del que no se puede escapar. Ella quería huir. Quería ser libre. Pero también anhelaba encontrar su propio camino y recuperar el respeto que le habían quitado y resurgir de las cenizas. Fue arrastrada a un mundo oscuro en el que nunca quiso involucrarse.
Leer másJARISEso no sonó nada bien.—A ver, Nerion, no te voy a estar rogando por información. ¿Qué encontraste?Mi voz sonó un poco molesta. Tomó asiento frente a mí.—De hecho… ella ya estuvo en unión con el Alfa Roderick.¿Qué?—Se unieron cuando ella tenía dieciocho, pero en cuanto Roderick consiguió lo que quería, que era subir de rango, la dejó.Vaya. Eso no sonaba nada bien. Seguro mi madre no sabía nada de esto. Si no, no habría insistido tanto en que estuviera conmigo.Pero si ya no tenían nada, ¿por qué estaba tan encima de ella en la fiesta?—¿Cuándo terminaron?Pregunté.—Hace cinco años.Miré a Nerion, sorprendido. ¿Tanto tiempo? Eso explica por qué casi nadie lo sabe.—¿Hay fotos de cuando estaban juntos?—Lamentablemente, no. Me sorprendió mucho no encontrar ni una foto vieja de ella. Parece que Lyric no era muy cercana a su familia hasta ahora. No sé por qué, pero no se tomaba fotos.Qué raro. ¿Quién no tiene fotos suyas?—¿Y qué hay de la muerte de algún ser querido?Pregunté
LYRICAl día siguiente, mi padre y yo regresamos a casa, a la manada, al igual que todos los demás Alfas.Estaba agotada y solo quería darme un baño, pero mi hermana tenía el don de interponerse siempre en mi camino.—¿Cómo te fue en Brystara?Me preguntó mientras caminaba hacia la puerta de mi cuarto. Señaló el parche que tenía en la cabeza.—Vaya. Parece que te metiste en problemas.En realidad, ya no me dolía. En un par de días, la marca desaparecería.—Estoy bien, Nora. Por favor, solo vete.No pudo acompañarnos al funeral porque tenía algo muy importante que hacer. Había estado deprimida desde que Roderick empezó a tratarla como basura. Pero no era mi culpa.—Espero que el chofer haya sido muy rudo.Dijo, cuando iba a abrir la puerta.Me detuve. ¿Qué acababa de decir? Arrugué la frente al mirarla. Tenía una sonrisa vengativa y los brazos cruzados sobre el pecho.—Digo, yo le dije que fuera muy duro contigo. Espero que hayas sentido cada golpe durante horas.Abrí los ojos de par en
LYRICMe pasé la noche contando las horas. En cuanto amaneciera, planeaba irme.Pero, al llegar la mañana, me encontré con la sorpresa de un desayuno tipo buffet, un vestido nuevo y una enfermera que vino a revisarme. Me costaba creer que Jaris hubiera pensado en todo eso él solo.Me arreglé, me puse el vestido limpio, uno negro, muy bonito, que me llegaba a la rodilla, y comí hasta quedar satisfecha.La enfermera me quitó el vendaje más grande de la cabeza y lo reemplazó con un pequeño parche. También me dijo que estaba bien y que podía moverme sin problemas. No es como si tuviera la menor intención de quedarme.Cuando terminé y fui a la otra habitación, encontré a Jaris ya vestido, hablando con Kael y Nerion.Cierto. Tenía que asistir a la reunión general de Alfas. Incluso mi padre iba a estar ahí.Esperé a que terminara de hablar con sus Betas para saludarlo y decirle que ya me iba.—Nos vamos juntos.Inclinó la cabeza hacia la puerta. Kael y Nerion debían de tener otros asuntos pen
JARISNo me imaginé que se pondría tan necia por un simple collar.Para mi mala suerte, mi suite daba al lugar donde estaba sentada. Así que pude ver todo el tiempo que pasó ahí, aferrada a no irse sin él.Me ganó la curiosidad y abrí el relicario. Para mi sorpresa, contenía cenizas.Era una vieja costumbre incinerar los cuerpos y conservar las cenizas. Ya nadie hacía eso. Entonces, ¿por qué lo haría ella? ¿Y por quién?Eso me hizo entender por qué era tan importante para ella. Y por alguna razón que no logro explicarme, sentí que tenía que salir a devolvérselo.Estaba furiosa. Nunca había visto tanta furia en su mirada.Y mientras salía por la reja, la seguí observando. Todo pasó muy rápido. Ella no estaba estorbando ni nada, pero un auto la atropelló.Sentí que se me fue el aire. Reaccioné por instinto y corrí hacia ella, adelantándome a los guardias. El conductor se dio a la fuga, dejándola abandonada a un lado del camino.Algo no estaba bien. Iba por la orilla segura. ¿Ese carro la
LYRICNo. Eso sí que no.Podía quitarme lo que fuera. Pero no ese collar.El ultrasonido era la primera cosa valiosa que tenía. Esta era la segunda. No podía separarme de él ni un segundo.Intenté quitárselo, pero apartó la mano.—Regrésamelo, por favor.No pude controlar el temblor en mi voz.Lo miró fijamente, como si sintiera cierta admiración por el objeto. Pasó el pulgar por el relicario y, en ese momento, deseé desaparecer.—Creo que esto servirá —asintió—. Buenas noches, Lyric.Se dio la vuelta. No. No podía ser cierto.—¡Por favor, tienes que devolvérmelo! ¡No puedes quitármelo!Corrí tras él. Sentí las lágrimas correr por mis mejillas. Maldita sea.Siguió caminando hasta llegar al estacionamiento. Kael y Nerion ya estaban allí, con la puerta trasera del auto abierta.Jaris subió al auto, ignorando mis súplicas. ¿A dónde diablos iba?Cerraron la puerta y Kael y Nerion subieron a los asientos delanteros.—¡Devuélvemelo!Ahora estaba furiosa, y golpeé la ventanilla con la mano.E
LYRICCuando se dio la vuelta para irse, corrí tras él.—¡Está bien! Hablemos.Pero no se detuvo ni me dedicó una mirada.Maldita sea. Lo único que hacía era amenazarme y yo ya me estaba volviendo loca.—Bueno, ya, lo siento, ¿sí? Estaba muy enojada por lo que pasó con ellos en el club. Y… y porque no pude cancelar el contrato. Me sentí engañada. Perdón, no debí reaccionar así.Pero siguió sin mirarme. Maldito fuera, era impenetrable.Al llegar a la entrada del salón, entró sin dedicarme ni la más mínima mirada. Y en ese momento, supe que estaba acabada.***No pude disfrutar nada del resto del funeral. Lo único que quería era que terminara de una vez para poder irme a mi hotel.O quizá podía irme ya. Así escaparía de lo que fuera que Jaris tuviera planeado para mí.Sin embargo, una parte de mí todavía tenía miedo de irme sin que él lo supiera o me diera permiso, o algo por el estilo.Los rumores se quedaban cortos. Jaris era un gran manipulador. Sabía cómo jugar con la mente de los de
Último capítulo