El Regreso de la Luna Fea

El Regreso de la Luna FeaES

Syra Tucker  Recién actualizado
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Resumen
Índice

Lyric había pasado su vida siendo odiada. La humillaban por la cicatriz que marcaba su cara y la despreciaba todo el mundo, incluido su propio compañero. Siempre le dijeron que era fea. Su compañero solo la mantuvo a su lado para ganar territorio, y en cuanto consiguió lo que quería, la rechazó, dejándola destrozada y sola. Entonces, lo conoció. El primero que la llamó hermosa. El primero que le enseñó lo que se sentía ser amada. Fue solo una noche, pero lo cambió todo. Para Lyric, él fue un santo, un salvador. Para él, ella fue la única que lo había hecho venirse al hacer el amor; un problema con el que llevaba años lidiando. Lyric pensó que su vida por fin sería diferente, pero, como todos los demás, él le mintió. Y cuando descubrió quién era en realidad, se dio cuenta de que no solo era peligroso, sino que era la clase de sujeto del que no se puede escapar. Ella quería huir. Quería ser libre. Pero también anhelaba encontrar su propio camino y recuperar el respeto que le habían quitado y resurgir de las cenizas. Fue arrastrada a un mundo oscuro en el que nunca quiso involucrarse.

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Capítulo 1

Capítulo 1

LYRIC

Comencé a llorar, enfrentándome con el Alfa que una vez fue mío pero ahora acababa de rechazarme.

—¡Me usaste! ¡Solo me quisiste para conseguir poder, Roderick! ¡Tu manada subió de rango gracias a mí! Y ahora que ya conseguiste lo que querías, ya no necesitas a la fea, ¿no? ¡Hace un año no te importó estar conmigo!

Roderick puso los ojos en blanco.

—¡Ay, por favor! No te hagas la que no sabías que te iba a dejar en algún momento. A ver, ¿en serio creíste que te iba a convertir en la Luna de mi manada? Apenas y te soporto, Lyric. ¿Cómo esperas que te lleve a las reuniones de Alfas y te presente con los demás? ¡Das asco!

Repliqué con la voz quebrada por el llanto:

—¡Yo no me hice esta cicatriz! ¡Y tú prometiste que me llevarías con los mejores doctores, pero no hiciste nada! ¡Nunca me ayudaste!

—¿Qué? Si ni a tu propia familia le importó llevarte con doctores, ¿crees que a mí sí? ¡Deja de soñar, y lárgate de mi manada!

Las lágrimas me nublaron la vista. No era la primera vez que me llamaban fea, pero dolía más cada vez que venía de Roderick.

Sabía que él no sentía nada por mí cuando mi familia nos emparejó hace un año. Durante todo ese tiempo vivimos como extraños, a pesar de estar unidos. Seguía siendo virgen, porque él ni siquiera era capaz de tocarme.

No era mi culpa ser fea. De niña me quemaron con un hierro para marcar a base de plata, dejándome una enorme cicatriz a un lado de la cara. Aún no sabía quién había sido el responsable, pero tuve que crecer con la herida del rechazo. Hasta mi familia me odiaba y se avergonzaba de mi aspecto.

Pero creí que Roderick sería diferente. Pensé que me amaría. Al parecer, en un mundo donde el prestigio era lo más importante para los líderes de manada, el engaño era inevitable.

Lo fulminé con la mirada. Había amado a ese tipo y deseado que él me correspondiera. Pero ahora, solo deseaba que sufriera por lo que me hizo.

Dije entre dientes, con odio:

—Eres un monstruo. Y espero que algún día pagues por esto.

Echó la cabeza hacia atrás y se rio, con un sonido feo y burlón.

—Pobre, ¿y cómo crees que va a pasar eso? Soy el tercer Alfa más poderoso. ¡Mi manada está por encima de la tuya y tu familia está por debajo de mí! Ya no hay nada que puedas hacerme. ¡Hoy, mañana y siempre serás una inútil! Mira, ya te rechacé y tú aceptaste. Aunque queda una última formalidad, para mí ya no eres nada. Así que, ¡largo de mi manada con esa cara espantosa! ¡Ahora! Antes de que ordene a los guardias que te saquen a rastras.

Su mirada era amenazante y, antes de que pudiera responder, se fue.

***

Cuando logré calmarme un poco, me fui de la manada de Roderick y decidí volver a casa, a la manada de mi padre. No había vuelto desde que me mudé con Roderick y esperaba que estuvieran dispuestos a recibirme.

Mi familia nunca me había querido mucho. Todo empezó a desmoronarse después de que mi madre se fue, abandonándome cuando tenía cuatro años. Mi padre eligió una nueva compañera y ya no tenía tiempo para mí. Luego, apareció la cicatriz y él se volvió aún más distante.

Los guardias me dejaron pasar por el portón, pero cuando toqué el timbre de la casa, me abrieron mi hermanastra y su madre. Para mi sorpresa, no me dejaron entrar.

Nora dijo después de que les expliqué todo:

—Regrésate con tu Roderick y síguele rogando, porque aquí no hay lugar para ti.

A pesar de que intenté que se compadecieran de mí, haciéndoles entender que no tenía a dónde más ir, le ordenaron a los guardias que me escoltaran hasta la salida.

Siempre me habían considerado una deshonra para la familia y se alegraron cuando me fui a la manada de Roderick. Ahora, no querían que volviera.

***

Al anochecer, ya estaba sentada en un bar, mi favorito: Enigma Obscuria. Aquí preparaban bebidas lo suficientemente fuertes como para emborrachar a un lobo, y no tenías que preocuparte por ser reconocido y juzgado, ya que todos los clientes usaban máscaras.

Era mi bar favorito desde hacía años. Si los demás vieran mi cara, pensarían que me emborrachaba por ser fea.

“Eres demasiado fea”.

Había escuchado esas palabras tantas veces que podría recitarlas hasta en sueños sin titubear.

Pero, sobre todo, la traición de Roderick era la que más me dolía. Era aún más doloroso no poder hacerle nada. Su manada era muy poderosa ahora, y yo era una loba fea y rechazada que ni siquiera tenía una familia a la que regresar. Nadie podría quererme jamás. ¿Qué sentido tenía seguir viviendo?

Vacié lo último que quedaba en mi vaso e intentaba ponerme de pie cuando una voz surgió de la nada.

—Otra ronda para la señorita, por favor.

Me giré, sorprendida, y vi alguien sentándose a mi lado. El cantinero asintió y fue a prepararme otra bebida.

Arrugué la frente, extrañada, mientras observaba al recién llegado. No podía verle la cara porque, al igual que yo, llevaba una máscara, pero algo en su apariencia me decía que era un lobo sofisticado.

Su traje era de la marca Mason Étoile y su reloj, un Aristo Tempus. Un lobo cualquiera no podría permitirse esas cosas.

Dijo, tomándome por sorpresa:

—Llevas un tiempo viniendo a beber sola.

Su voz... Era tranquilizadora e imposible de ignorar.

Bajé la mirada, un poco avergonzada.

"¿Cómo lo sabe?"

—No sé de qué hablas.

Señaló hacia mí con el mentón.

—Es tu máscara. Nunca la cambias.

Ah.

—Eso significa que tú también vienes seguido.

—Sí. No es exactamente de mi estilo, pero es mi lugar favorito. Prefiero que nadie me juzgue.

El cantinero regresó con mi bebida. Le di las gracias al recién llegado antes de darle un trago a mi vaso.

—Por lo que veo, algo te preocupa. A mí también. Así que, ¿por qué no hacemos un trato, señorita? Podemos pasar una buena noche y por la mañana cada uno sigue su camino.

Lo miré, atónita. ¡Me estaba proponiendo pasar una noche juntos!

Murmuré con timidez:

—Ni siquiera me conoces.

—No necesito conocerte. Es solo por diversión.

Había algo en su forma de hablar. Se notaba que era un sujeto al que no le importaban los sentimientos de los demás y que solo buscaba conseguir lo que quería.

Chasqueó la lengua.

—Aunque debo advertirte. Va a ser una noche larga. Tengo… problemas para acabar. Nunca acabo. Así que, como te dije, es solo por diversión.

¿Eh? ¿No podía llegar al clímax? Pero había oído que esa era la mejor parte. ¿Cómo podía disfrutarlo si nunca había acabado? Pensar en eso era deprimente.

A pesar de lo absurdo que sonaba, algo dentro de mí sintió tentación. Siempre había sentido curiosidad por la intimidad. Nunca le había gustado a nadie por mi cicatriz, ni siquiera a mi compañero… bueno, excompañero.

Las palabras del recién llegado me convencieron, así que lo consideré.

—¿Podemos dejarnos las máscaras puestas?

“Me odiarás como todos los demás si ves lo fea que soy”.

Se encogió de hombros.

—Claro. Tus deseos son órdenes, Princesa.

¿Princesa? Sentí un nudo en el estómago.

Ay, no. Él no sabía que yo parecía un monstruo. Si lo supiera, saldría huyendo como los demás.

Me dieron ganas de llorar. Solo en sueños me atreví a desear que me trataran como a una princesa.
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Angie Wood
Encantada con esta historia, por favor continúa subiendo capitulos, no la vayas a dejar iniciada
2026-01-05 13:02:30
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30 chapters
Capítulo 1
Capítulo 2
Capítulo 3
Capítulo 4
Capítulo 5
Capítulo 6
Capítulo 7
Capítulo 8
Capítulo 9
Capítulo 10
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