LYRIC—Lo siento, señorita, pero vengo a recoger a alguien. No puedo llevarla, si es lo que pregunta.Apenas pude contener la risa al escuchar a Rufus, uno de los guardias más antiguos de mi padre, mientras sus ojos miraban por encima de mi hombro, buscando a la persona que tenía que recoger del aeropuerto.—Lo sé. Vienes por Lyric Harper, ¿verdad? Rufus, soy yo.Entrecerró los ojos con recelo.—Todavía no me has dicho cómo sabes mi nombre. Y… ¿cómo vas a ser Lyric? Es imposible.Negó.—Lyric es…—¿Fea? —completé yo, con una amplia sonrisa.Arrugó la frente y negó. En ese entonces, Rufus era el único que nunca había sido capaz de llamarme fea. Era de los pocos que se preocupaban por mis sentimientos, e incluso ahora, frente a una desconocida, seguía sin poder usar esa palabra.Me reí.—Bueno, ¿te ayuda si te recuerdo que tu sopa favorita era la crema de calabaza y que la pequeña Lyric y tú jugaban Serpientes y escaleras?Sus ojos se iluminaron al reconocerme. Abrió la boca, atónito.—¡
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