LYRIC
Cuando se dio la vuelta para irse, corrí tras él.
—¡Está bien! Hablemos.
Pero no se detuvo ni me dedicó una mirada.
Maldita sea. Lo único que hacía era amenazarme y yo ya me estaba volviendo loca.
—Bueno, ya, lo siento, ¿sí? Estaba muy enojada por lo que pasó con ellos en el club. Y… y porque no pude cancelar el contrato. Me sentí engañada. Perdón, no debí reaccionar así.
Pero siguió sin mirarme. Maldito fuera, era impenetrable.
Al llegar a la entrada del salón, entró sin dedicarme ni la más mínima mirada. Y en ese momento, supe que estaba acabada.
***
No pude disfrutar nada del resto del funeral. Lo único que quería era que terminara de una vez para poder irme a mi hotel.
O quizá podía irme ya. Así escaparía de lo que fuera que Jaris tuviera planeado para mí.
Sin embargo, una parte de mí todavía tenía miedo de irme sin que él lo supiera o me diera permiso, o algo por el estilo.
Los rumores se quedaban cortos. Jaris era un gran manipulador. Sabía cómo jugar con la mente de los de