—Lucía, el matrimonio no es un juego de cipotes —dijo Doña Bessie con esa dulzura de abuela—. ¿Por qué no volvés a hablar con tu hombre? Alisson está muy tierna, no puede crecer sin un padre.
Lucía ya lo había decidido mientras sentía el frío calarle los huesos. —Bessie, los Juzgados de Familia... quedan aquí cerca, ¿verdad? Por el Barrio La Granja.
La mujer hizo una pausa y asintió con preocupación. —Sí, a unas cuadras. Pero, hija, ¿estás segura? ¿No querrás hablarlo con él una vez más? Tal ve