En la mente retorcida de Don Rigo, tenía más sentido echar a Lucía que esperar a que ella milagrosamente cambiara su situación. Para él, era mejor cortar lazos de una vez; así ella no podría arrastrarlo en sus dramas con Fernando Valladares. Esas complicaciones podrían arruinar su carrera en La Capital.
Echó una mirada furtiva a Lucía. Era hermosa, sí, pero demasiado peligrosa. Él podía ser un canalla, pero no era estúpido: sabía que algunas mujeres eran como dinamita. —¡Movete ya! —gritó impac