La naturaleza parecía haberse aliado con el caos que reinaba en el ático de la Torre Thorne. Afuera, el cielo de la ciudad se desgarraba en relámpagos de un blanco azulado que iluminaban la estancia con la violencia de un flash fotográfico, seguidos de truenos que hacían vibrar los cristales reforzados. Era una noche que espejaba, con una ironía poética y cruel, aquella otra tormenta que marcó el final de la primera temporada: la noche en que Sofía creyó haber sido rescatada.
Dentro, el silenci