La euforia de la gala se había disipado como el vaho sobre un cristal frío. Tras el brillo de los zafiros y el eco de los violines, Sofia se encontraba de regreso en la sede de Thorne Capital. Eran las dos de la mañana. Alexander se había quedado en una reunión privada con Simón para ultimar los detalles legales de la absorción de Nexus-Core, y Sofía, impulsada por una inquietud que no lograba nombrar, decidió pasar por su oficina para recoger unos informes de prensa que necesitaba para la maña