Esa decisión fue la mejor inversión que pudieron hacer dos aves de rapiña como Adrián y Vania.
Ver a Adrián cortejar a Lysandra durante seis meses fue una comedia que Vania disfrutó desde la primera fila. Cada beso que él le daba a Lysandra le pertenecía a ella. Cada promesa de amor eterno era un contrato que Vania redactaba en su mente. Le divertía ver lo ridicula que se veía mostrando una felicidad que era fabricada, producto de su mente maquinadora. Verla tan segura de que había encontrado al