Treinta días exactos pasaron desde que Lysandra desapareció bajo la lluvia ácida de aquella mañana. Treinta días en los que Adrián y Vania no perdieron un solo minuto. El bufete de abogados que representaban a la familia Valerius habían comenzado una persecución legal agotadora, exigiendo auditorías y el paradero de la heredera. En ese tiempo nada extraordinario había sucedido que ameritara que Adrián y Vania opinarán más allá de responder que no sabían de la heredera, que estaban tan preocupad